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Resumen

01/07/2004

Cycladas

Iniciación a la paradoja: me niego a lo más conveniente aferrado con fuerza al orgullo (¿o será, más bien, al cansancio?), me protejo del discurso siguiendo con la mirada un texto maravilloso sobre lo ingenuo y la Naturaleza. Término técnico de Schiller: prometo no seguir por este camino. Ayer estalló el termómetro (no es broma, no es metáfora), y el mercurio se desparramó sobre impresos y muslos jóvenes, dejando en el ambiente un perfume de tortura inquisitorial y de rojo infierno. En Sevilla, Sevillana-Endesa activa, por primera vez en su historia, un plan de emergencia después de los cortes de suministro y de la demanda eléctrica. 6.312 megavatios y 70 técnicos para reparar las averías. Además, Marruecos suministra a la compañía 300 megavatios de electricidad invirtiendo el orden de los factores, alterando el producto. De improviso, arde y regresa el mercurio, el olor de la santa hoguera; salta la banca. La pincelada de humor apenas si nos rescata: un prestigioso ecologista nos habla sobre lo necesario de la energía nuclear; he aquí la solución y la imitación imprevista de la Naturaleza. Centrales nucleares para todos, claro, y a esperar la llegada de las lluvias: entonces vendrán las inundaciones. La pintura de hoy carece de dientes, es trágica como la sabiduría griega, optimista como un niño que despierta. La resistencia electrónica simulatoria me queda tan lejana como la isla de Naxos. Aunque, después de todo, el título de la obra sigue siendo el mismo: duelo a garrotazos, o duelo bajo el sol, o sólo ante el peligro. Tampoco conviene preocuparse demasiado. Estoy esperando la negociación, la función prematura del payaso. Por favor, no me olviden en sus oraciones. Hagan algo.

FUNDAMENTO:

Hay, por fortuna o por desgracia, algo en nuestros días que impide continuar la discusión de este modo estéril y miserable; este algo podría describirse diciendo que ya no es tan seguro como en otros tiempos qué sea la pintura (dónde empieza y dónde termina, cuáles son sus géneros canónicos y sus procedimientos pautados), que ciertamente no hay pintor o artista que hoy no sepa que pintar no consiste, ni ha consistido jamás, en reproducir una realidad supuestamente extrapictórica, hecho que constituye en toda su extensión la crisis de la pintura; y también podría describirse diciendo que ya no es tan seguro como en otros tiempos qué sea la filosofía, en qué se distingue de otros géneros de escritura, cuáles son sus fronteras con la ficción o con la ciencia, qué es en ella lo esencial y qué lo auxiliar o accesorio, y que no hay filósofo que hoy pueda ignorar la crisis de la propia filosofía en este punto.

José Luis Pardo. Preguntándose ¿qué pinta la verdad?
01/07/2004 12:42 #. Hay 8 comentarios.

02/07/2004

LA CONFERENCIA

20060415182755-larepubblicaitaliana.jpg

-Marco, ¿puedes acercarme la aguja?

-¿Una aguja nueva, descerebrado?

-Sí, una aguja nueva. La última que utilicé ya está oxidada.

En el fondo, algo se mueve: un insecto amarillo en una telaraña virtual, una interferencia caótica en el centro de la pantalla. La soledad compartida –capitani coraggiosi- invita sin duda al movimiento. El asesino –dicen- siempre está solo. Aunque inicie la conversación y rompa con ello el silencio; aunque construya, con el enjambre de sus palabras, la tabla de salvación donde conviven miles de sonidos intrascendentes.

Milán, 30 de junio de 2056. Un sabio y un asesino, intercambiables, compartiendo ambición y despacho. Conferencia: "Epistemología de la Metodología Estructural: Historia de Vida e Historia". Departamento de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras. Mañana mismo. Bajo su brazo derecho, una mesa de trabajo despejada, limpia como una virgen. A la izquierda, una aguja resplandeciente: una máquina de eliminar las dudas y asegurar el triunfo. No hace falta mucho para hacerse a la idea. Lo más original es también un libro o una estantería vacía. Todo se reduce a una ecuación de sombras. Un estafador colgado y un drogadicto. Cuatro litros de aliento sónico. Plumas para los reflejos y química en extracto para viajes cortos.

-Cuando me invitaron no sabían muy bien qué estaban convocando. No sé por qué acepté esta conferencia. Me gano la vida como puedo, pero esto excede mis conocimientos.

-Para eso tienes la máquina, idiota, es muy sencillo. La información líquida. Las antiguas autopistas de la información en apenas unas gotas: una aguja, y te mueres de gusto. Toda la Enciclopedia Británica en apenas unos segundos. Que uno no sabe nada de epistemología o de jerga posmoderna… ¡Otra aguja y solucionado! Maravilla de cables de colores. Maravilla de mercado negro y nuevas tecnologías. Una pantalla, una jeringuilla conectada al Uno primordial, al universo mágico, y el viaje está garantizado. Borges hubiera disfrutado como un niño. Información y transacción, a fin de cuentas. Y ¿cuánto dices que te pagarán por esto?

Milán, 30 de junio de 2056: la Madonnina aún observa. La plaza del Duomo es una alfombra de palomas calcinadas. Università degli Studi di Milano, Piazza dell’Ateneo Nuovo: un dibujo de Andrea Pazienza y una pintada en latín sobre un muro de cemento.

-¿Encuentras la vena? No escatimes, Antonio, no escatimes. Aún te quedan unas gotas, los dejarás a todos boquiabiertos. ¿Cuánto dices que te pagarán por esto?

A veces, la vida es tan falsa como un mal sueño. Los principales tejidos están dominados por una voluntad embriagadora. La degradación, en sí misma, ya no es una injusticia; forma parte regeneradora del medio ambiente. Hace muchos años que el saber pasó de poder a simple carrera de obstáculos. Los últimos serán los primeros, anunciaron los profetas, pero sin especificar jamás a qué precio.

-No sé. No sé por qué acepté esta conferencia.

-No pierdas más el tiempo. Mañana te espera la gloria: podrás abandonar el vertedero, asomarte al mundo. Volar y esas cosas; ya sabes a qué me refiero.

Es preciso asumir el riesgo; la conexión es tan rápida que, a menudo, estallan las prótesis. Pero las estadísticas indican una progresión imparable de los nuevos hábitos. Atrás quedan las quejas de los más pesimistas, de los ludditas y los ignorantes. Recuerdo a un sociólogo francés que avisó, a finales del siglo XX, de la enorme responsabilidad que el hombre acogía en su seno. Un mundo invivible, avisaba; un exceso de información inaprensible. El viejo velo, decía, como instrumento lúdico y comunicativo; pero también un producto peligroso y suicida. He aquí un mundo sin origen ni final, un entorno sin alteridad posible, un extraño y salvaje mundo. ¿Se estaba adelantando a su tiempo? ¿Se estaba refiriendo a esto?

-¡Mira, mira el atardecer, Marco: apenas si distingo el horizonte!

Sí, hay que estar muy loco para no beneficiarse del progreso. El nuevo mapa secreto se despliega en la oscuridad y miente cuando cierra nuestros ojos: a la sabiduría por la sobredosis, dice el crepúsculo. Ésta es la vida del sabio: un diálogo imposible con alguien que mira por encima del hombro y espera a quedarse solo.

La mejor ventana al conocimiento es una ventana abierta, o eso dicen.

Porque el asesino –dicen- siempre está solo.

02/07/2004 19:04 #. No hay comentarios. Comentar.

05/07/2004

Un respiro

malevich1.jpgMalevich, Blanco sobre blanco.

El juego visual va perdiendo intensidad a medida que la distancia mengua. A pesar de ello, lo que guarda en su interior apenas si merece la pena: no llega a interesarnos demasiado. Aunque su piel, en cambio, justifica toda la violencia injustificable de la mañana, toda su malicia.

Después, cuando dejamos a un lado el camino, escribimos cosas como éstas:

He visto noticias como puntos magnéticos, árboles dispuestos a la vida sin necesidad de palabras.

El verde era tan intenso que permanecía mudo, jugando con la luz, acariciando el aire.

Como si algunas cosas tuvieran en sí mismas propiedades curativas, una savia exterior o una evidencia.

Como si este vivir a su lado, intentando comprender, significara mucho más de lo que nunca imaginamos.

FUNDAMENTO:

En arte es difícil decir algo que sea tan bueno como no decir nada.

Ludwig Wittgenstein.

Por cierto, voy a tomarme un respiro.
05/07/2004 14:21 #. Hay 3 comentarios.

08/07/2004

Ventajas de no estar

FMinotauro23.jpgRecupero la vista: el código magnético de la publicidad me avisa de que esto ya comienza, como todos los años, a primera hora de la mañana. Es decir: ya estoy aquí (no allí) y estoy despierto; me acomodo en la tumbona de ver las cosas importantes y me hago un pequeño hueco. La magdalena de Proust se escapa dulcemente de mis dedos. Un zumo de naranja natural y un café bien caliente. Y es que, como todos los años, tengo la mirada puesta en la carrera. Eso sí: no sé muy bien qué busco en la visión desinteresada de este espectáculo; la mayoría de los corredores tampoco saben muy bien por qué corren, supongo que sólo unos pocos, quizá la gente de la tierra, o algún forastero iluminado por el alcohol o por una cuantiosa pérdida. Esa, al menos, es la impresión que tengo siempre, todos los años. Y este año, al igual que otros años, he visto enseguida los mismos gestos insignificantes y los mismos golpes artísticos (¿cómo se llaman esos señores de la vara?), esclareciéndose en un sencillo movimiento. Y, como todos los años, ante la pequeña pantalla de la televisión, me he hecho la misma pregunta: ¿qué diablos es esto?, ¿de qué actividad estamos hablando? Porque, a poco que afinemos, veremos lo mismo en la plaza unas horas después, con las primeras sombras, cuando cae la tarde: el catalán Serafín Marín, por ejemplo, se juega la vida (sí, de acuerdo, el toro ya está casi muerto) y no parece que ello merezca el más mínimo silencio. Las almohadillas descienden como platillos voladores alcanzados en pleno vuelo: quizás sucede en el Parque de Atracciones. A primera vista, en cambio, todo parece muy divertido; nadie, es de suponer, está sometido al más mínimo peligro. El arte de saltar por encima de la muerte parece reservado sólo a unos pocos, aunque sean muchos los que acompañan a la navaja por las calles resbaladizas. Al finalizar la carrera, en el centro de la plaza, cuando los astados ya viajan por el túnel de su destino, un rostro desencajado recobra la alegría de los recién nacidos; pero esa visión, o esa interferencia, queda reservada únicamente a los héroes prematuros, a los atletas poéticos, que calman luego su sed en la barra silenciosa de una taberna antigua, en compañía de sus contemporáneos; mientras los marcianos y los torpes se emborrachan inconscientes en locales atestados, impregnados en bagatelas, en fuegos artificiales, en castillos de ruido, sin llegar a comprender jamás que acaban de volver de muy lejos, de un caserío encantado, y que estas cosas, tan difíciles y tan propias de la vida, debemos celebrarlas como la ocasión se merece.
08/07/2004 19:16 #. Hay 1 comentario.

11/07/2004

La verdad

cubism1.jpgGeorges Braque, Harbour, 1908-1909 oil on canvas 92 x 73cm.

Si, como escribió Georges Braque en Pensées sur l’art, la verdad existe, y sólo se inventa la mentira, es de esperar que, con el mismo énfasis con que en otro tiempo acuñamos aquello tan castizo de "que inventen ellos", ahora dediquemos nuestros esfuerzos (o mejor dicho: dediquen todos sus esfuerzos aquellos que tienen determinadas responsabilidades en el tema) al esclarecimiento de la única verdad temporal y verdadera (es decir: verdadera en relación a nuestra experiencia íntima y como cercanía mediática), de la verdad familiar, de la verdad doméstica. No sé si esto será posible (o bien: dudo mucho que esto sea posible), pero ello no evita que a veces piense que lo imposible, como sucede en este caso, es casi siempre lo más necesario. La verdad, desnuda o al desnudo, justificaría y aliviaría docenas de gestos impredecibles, de miedos injustificables, de ausencias imperdonables; además, nos enfrentaría de manera precisa con nuestro inminente futuro. No ser conscientes de ello (repito: aquellos que tienen responsabilidades determinantes en el tema), revelaría el nivel de insensibilidad que asoma inoportuno cuando se enfrentan, inmovilizados y hundidos hasta las rodillas, extraños y espurios intereses: esa es, al menos, aun a riesgo de equivocarnos (que no nos equivocamos) la amarga sensación que algunos soportamos. Otra cosa bien distinta es el método más conveniente a seguir (la verdad: desnuda o al desnudo) para desvelar lo velado y alcanzar con éxito el puerto de destino. La verdad, en este momento concreto de las investigaciones (de la investigación y de mi investigación) descansa en ese lugar que dejó reflejado escéptico el filósofo: ese lugar donde da la impresión de que nunca se puede decir nada verdadero, sea lo que sea siempre, porque la verdad y el significado de las cosas obedecen a reglas establecidas. Aunque las consideraciones previas pueden verse alteradas en los próximos días mediante un cambio puntual y propicio o mediante una iluminación o un desenlace inesperado; si bien es cierto que se desconoce la influencia que el método tendría entonces (o no tendría) en dicho proceso. Para la ciudadanía, no obstante, necesitada a menudo de gestos urgentes y verdaderos, esta cuestión (es decir: el método) se presenta, al menos por ahora, completamente intrascendente.

FUNDAMENTO:

Creo que hablamos de la verdad desnuda (naked) pero no de la verdad al desnudo (nude) en buena medida porque miramos la verdad como algo que hay que descubrir. La desnudez (nakedness) implica cubrimiento, de ahí que connote la condición de haber sido dejado en cueros, visto como se es sin la retórica protectora de las prendas de vestir, expuesto a la vista de mirones que quizá no tienen derecho a ver. "Verdad desnuda" sería algo redundante en Grecia, donde la palabra para verdad era "aletheia", que significa "desoculto" o "revelado" (de "velum" o "velo"). La palabra griega transmite una imagen de verdad como algo no manifiesto al ojo hasta que se hace manifiesto y, por ello, de quien busca la verdad como el que desnuda las (meras) apariencias. En contraste, la verdad al desnudo sería la verdad que se afirma a sí misma, impaciente y desdeñosa con los cubrimientos, sin que le importe la condena de quien la ve, orgullosa de sí misma, e implicaría una imagen completamente diferente de la que la "aletheia" dibuja espontáneamente: la verdad, si estuviera desnuda, te miraría a la cara.

Arthur C. Danto. Ensayos en un mundo del arte plural.
11/07/2004 23:59 #. Hay 12 comentarios.

15/07/2004

El muro

452070731.jpgEn realidad, ¿qué diablos es un muro, cómo podemos explicarlo? ¿Qué se pretende realmente con su presencia amenazante? ¿De qué material humano está fabricado? Sí, éstas pueden ser preguntas muy estúpidas, no más estúpidas que otras preguntas similares que nos hacemos a veces cuando queremos evitar algo; pero tampoco es que con otras preguntas más apropiadas o por otros medios alternativos hayamos solucionado nada, ni encontrado ninguna respuesta científica (verbigracia: ¿cuál es finalmente la solución al problema?), ni que por otros caminos podamos llegar mucho más lejos; yo al menos. Intentarlo de otro modo, utilizando por ejemplo la definición estándar de verdad, la teoría de la correspondencia, comprobando que las declaraciones sean "probadas" por los "hechos", tampoco sirve ya de mucho. De acuerdo: el problema sigue donde siempre; un muro es un objeto real que separa personas, riquezas y sentimientos, y que al parecer se construye como posible sistema de persuasión, de prevención o de protección. Su construcción puede parecernos justificada (es cierto que ahora la muerte –uno de los rostros de la muerte- encontrará en su recorrido un sólido dique de contención), pero un muro no soluciona por completo un problema; es más: el muro, a partir del momento exacto de su construcción, es en sí mismo un nuevo problema. El 13 de agosto de 1961, los líderes de la antigua República Democrática Alemana ordenaron la construcción de una pared de 166 kilómetros de largo y 4 metros de altura para dividir en dos la ciudad de Berlín. Este muro separó amigos y familias, e incluso una nación entera, durante 28 años; y aún hoy, después de su caída, el reencuentro total de aquellos que fueron separados artificialmente no se ha logrado del todo. ¿Qué extraño artefacto decoró la ciudad de Berlín durante ese tiempo? ¿Cuándo dejarán de sentirse los efectos de una valla de exclusión tan eficaz como devastadora? Muros para todo y para todo el mundo, en todas las partes del planeta. De la India a Irlanda del Norte, pasando por Uzbekistán, Tailandia o Pakistán. ¿Todos los muros del mundo son así de necesarios?

La verdad, a estas alturas, parece ser también ésta: Israel no renuncia a construir el muro en Cisjordania a pesar de que el Tribunal Internacional de La Haya ha declarado ilegal la barrera de separación y ha exigido su urgente demolición. En otras palabras: las obras continúan y nos encontraremos obligatoriamente ante otro inevitable muro, ante la "verdad" incontestable del muro. ¿Es el momento entonces de seguir con las preguntas?

No obstante, desde Heidegger sabemos que todo objeto muestra una parte de su verdad, pero que asimismo el objeto mantiene posibilidades clausuradas, ocultas, revelándonos su ser de una forma determinada, pero manteniendo emboscadas al mismo tiempo todas las restantes formas posibles de su ser. Es la desocultación del ente (en este caso la visión descarnada del muro) la que paradójicamente produce esta ocultación; es el muro que se nos presenta ahora como una superficie desnuda, como un espejo cristalino donde se reflejan los miedos, las diferencias, los odios y las esperanzas, pero que bien podría, siguiendo a Heidegger, acabar mostrándose como otra cosa. Un muro, como ya nos enseñó el Muro de Berlín, puede ser también un lienzo de hierro y cemento donde artistas ocasionales se expresen con total libertad. Con el paso del tiempo, el Muro de Berlín se convirtió en una superficie significativa que contaba la historia de los habitantes de ese tiempo y relataba con minuciosidad sus sensaciones inmediatas, sus opiniones, sus necesidades más urgentes. Un tiempo dividido en dos mitades y con una visión del mundo también partida en dos; un tiempo que se abrió paso espectacularmente cuando los habitantes del lugar encontraron un hueco y decidieron proceder a la demolición del muro, en clara rebelión contra el signo de todos los tiempos. El Muro de Berlín cayó quizás porque un sistema político y económico estaba ya agonizando; pero también podemos creer que se vino abajo por el peso invisible del arte, y que su destino final fue esa constelación de pequeñas piedras de colores repartidas por el laberinto infinito, presentes en todas partes. La verdad de los hechos ya ha sido relatada y no admite comentarios; los hechos son como son (Sharon y Arafat son como son) y tienen su verdad inalterable. Pero si es cierto que el arte posee una verdad incontrolada, una verdad silvestre o de la competencia, éste es un momento más que propicio para ponerse en manos del arte y rescatar la verdad oculta que algunos tanto niegan.

El poeta palestino Mahmud Darwish escribió este poema:

Abraza a su asesino para lograr su clemencia: ¿te enfadarías mucho conmigo si sobreviviera? Hermano... hermano: ¿qué he hecho para que me asesines? Dos pájaros vuelan sobre nosotros, apunta hacia arriba. Dispara tu infierno lejos de mí... ven a la choza de mi madre para que te prepare las habas. ¿Qué dices? ¿Qué dices? ¿No soportas mi abrazo ni mi olor? ¿Estás cansado del miedo que me habita? Entonces arroja ese revolver al río. ¿Qué dices?... ¿Un enemigo en la ribera del río ha dirigido su metralleta hacia el abrazo? Entonces dispara contra el enemigo. Escaparemos juntos de sus balas y escaparás de tu delito. ¿Qué dices? ¿Me matarás para que el enemigo vuelva a su casa/nuestra casa y tu retornes al juego de la caverna? ¿Qué has hecho con el café de mi madre y de la tuya? ¿Qué crimen he cometido para que me asesines, hermano? No desataré la cuerda del abrazo. No te dejaré.

Esperemos que no tarden y que alguien escriba estas letras y otras en el muro. Que el muro se llene urgentemente con las imágenes de la verdad. Que la superficie desnuda nos muestre la otra verdad, la que tanto temen los poderosos. Que el muro, a fin de cuentas, se venga abajo.
15/07/2004 00:30 #. Hay 3 comentarios.

19/07/2004

Outsider

Domingo 18, a las puertas del Museo: una serpiente humana se cuece poco a poco bajo un sol de justicia. La culpa, al parecer, dejando a un lado la gratuidad del pase y la afluencia masiva de turistas, la tiene Salvador Dalí: la exposición Dalí, Cultura de Masas, quiero decir, organizada con motivo del centenario del artista ampurdanés. La serpiente, menos multicolor que otras serpientes veraniegas, avanza con dificultad; pero el caso es que avanza. Hace una semana nos quedamos sin poder visitar la exposición a pesar de aguantar estoicamente más de una hora de espera; hoy parece que tendremos mejor suerte. Andamos y avanzamos a pasos cortos pero seguros, aunque al final todo se queda en un simple espejismo. A un par de metros escasos, la serpiente humana se detiene; más de treinta minutos sin explicación alguna. A mi espalda, un par de abuelos argentinos comienzan a desesperarse. Ella, mucho más decidida, acusa a las personas que se amontonan en los laterales de haberse saltado ilegalmente la serpiente: vamos, como se dice vulgarmente, de haberse "colado"; estamos tan sólo a un par de metros de la entrada. Finalmente, harta de la espera y de las aglomeraciones, solicita la presencia de un responsable del Museo: después de un charla algo alterada (la abuela argentina le comenta, no exenta de razón, que son muchas las personas que han salido ya del recinto sin que, en contrapartida, se reanude de nuevo el acceso) el citado responsable nos informa de que Dalí (la exposición, quiero decir) está completamente descartado: que hoy nos quedamos con las ganas; que hoy tampoco. Podemos visitar el resto del edificio, pero no queda tiempo material para permitir más visitas en la zona daliniana; nuestro gozo en un pozo. Cuando la serpiente comienza a atravesar la entrada principal, la abuela argentina se enzarza con una rubia de dos metros que hace oídos sordos a sus amenazas. A mí también me acusa de haberme colado (¡juro que no, que soy mucho más civilizado!), y cuando me encamino a depositar mi mochila en consigna se lía a voces acusando a todos los españoles allí presentes de mansos. Me habían llamado muchas cosas a lo largo de mi vida, pero nunca me habían llamado "manso". Además, no estoy completamente convencido de que las personas a las que alude se hayan colado verdaderamente. En ese justo momento, no sé por qué, me acuerdo del amigo Cayetano Lupeña y de sus llamadas metafóricas a la destrucción de los Museos. Qué pretende la abuela argentina, ¿que incendiemos el Reina Sofía?

En otro orden de cosas: lecturas suspendidas y lecturas alteradas. Cuando llego a un punto que parece estable no tardo en hundir las certidumbres, tan débiles, dando vida a nuevas y deliciosas torturas. La cita de Wittgenstein se vuelve entonces imprescindible: Quien enseña filosofía hoy, les da manjares a los otros, no porque les gusten, sino para cambiar su gusto. Sobre la mesa de noche, lectura de cabecera para líneas de insomnio. No obstante, el decorado del saber se estremece ante la llegada de nuevos impulsos. A veces, en contra de nuestra voluntad, nos vemos impelidos a tomar decisiones: no siempre podemos permanecer en stand by, esperando milagros. Por ello, Richard Rorty avisa de la posibilidad de error en que nos vemos siempre inmersos: Nadie puede ser un escéptico ni un relativista practicante. Para acelerar después al paso de los acontecimientos y quedar, como siempre, despeinado. En los ojos, legañas acústicas y gorriones bulliciosos como ondas. Parece que la música entra por la ventana en la profunda oscuridad del sueño. Es una música antigua, una mezcla de Pink Floid y de King Crimson que me lleva directo a la adolescencia. En verano, el cielo negro es como un beso y la luna me recuerda a Ray Bradbury. Ahora, al acabar estas líneas, me uno a la costa más cercana y a la perplejidad de la próxima cita. Son las cosas del verano.
19/07/2004 19:19 #. Hay 1 comentario.

22/07/2004

El encuentro

La imagen que uno tiene de sí mismo sólo se ve confirmada ante el espejo que representa el encuentro con un desconocido; la medición oportuna de dos maneras distintas de entender el mundo (entre cientos de maneras diferentes de entender el mundo) es el examen esperado y definitivo que despeja ciertas dudas sobre la propia capacidad y la propia experiencia. Justo al lado de la obra arquitectónica (una joya para aquellos que comparten determinadas reglas, un simple click o la más absoluta de las indiferencias para el resto de los mortales), los mensajes y las presencias encuentran una justificación más allá de la utilidad de los juegos de lenguaje de la supervivencia. Todo es firme y sencillo, como una nave segura, todo encaja, y puede asegurarse que el exterior nunca ha sido tan confortable. En el cuento de nunca acabar, el protagonista, un trasunto de Ulises, Ion Tichi y Simbad el Marino, no se verá finalmente devorado por la fiera; en el momento oportuno guardará su daga intacta con el coraje de un lobo enamorado. Ha encontrado el por qué de tanta investigación desaforada, de tanto desvelo gratuito, y deposita los poemas en esa mano amiga que al fin le confirma, las palabras sobre el libro mojado de otros labios.
22/07/2004 11:59 #. Hay 10 comentarios.

26/07/2004

Stock

Desde primera hora de la mañana en el Departamento de Recursos Humanos. La comprensión solidaria de que las cosas bien podrían ser de manera diferente pero que, en el fondo, al menos de momento, ellos también lo necesitan. Entrevistas precipitadas con los nuevos aspirantes a materias primas. El término en sí, "recursos humanos", nos habla de lo asumido que tenemos el concepto de explotación de nuestro entorno, incluida la naturaleza (si, en definitiva, soy capaz de demostrar o de aceptar su existencia). Este pensamiento (enfrentarse a ello, ser consciente de ello) resulta cada vez más infrecuente y acabará desapareciendo del todo; éste es el estilo de nuestro tiempo. I Wanna Be Sedated, de Ramones, es una buena canción para incorporarse al uno mismo (das Man-selbst) sin miedo a accidentes emocionales, a inesperados efectos secundarios; resulta una terapia gratuita que alivia de pensamientos trascendentales y movimientos hostiles. En eso consiste, al fin y al cabo, la esencia de nuestro medio ambiente: todo está tan a mano que resulta imposible recordarse, imaginarse con sentido; todo nos teletransporta. Podemos descansar o trabajar útilmente al lado de la máquina (en eso consiste nuestra vida), podemos aprovecharlo todo, explotarlo todo; pero en el fondo necesitamos abandonar aunque sólo sea por un momento, descansar al lado del camino a pesar de las numerosas recomendaciones. Todo hace ruido precisamente para que no escuchemos y en cambio siempre necesitamos escucharnos. Yo mismo, mi sonido, mi propio ruido silencioso. Este pasar de largo que ahora se detiene. Esta indiferencia consciente.

FUNDAMENTO:

En realidad, leer filosofía es hacer filosofía o perder el tiempo, y sólo quien ha sentido el vértigo del abandono a la libertad del pensamiento puede aproximarse con provecho a la experiencia de un pensador y hacerla suya. Porque el pensador –aunque lo dude el hombre del sentido común- no hace sino relatar su viaje sin retorno al núcleo de la experiencia vivida.

Antonio Escohotado. De Physis a polis.

Estoy utilizando todas mis capacidades al máximo. ¿Qué otra cosa puede desear un ente racional?

HAL, el ordenador de 2001, Una odisea en el espacio. Es decir: el engranaje o la estructura: el "modo de pensar" de la tecnología.
26/07/2004 23:12 #. Hay 5 comentarios.

29/07/2004

La carga

Jana Sterbak, Sisyphe, 1998.

Aquí Sísifo, como todos los días, como siempre desde que el mundo es mundo para los humanos; pero de esto ya hemos hablado bastante, forma parte elemental y constituyente de nuestra historia, de nuestra propia vida; es lo habitual, una manera más, entre otras muchas, de contarlo. En el fondo, es la imagen diferida de todos nosotros, la narración conocida de una montaña cierta. La repetición de una idea se transforma a menudo en la repetición de una obsesión, en un misterio desconocido, y Sísifo, en la espesura, se nos presenta como un personaje misterioso y obsesivo. En cambio, las investigaciones científicas tienden a acorralar su misterio mostrándonos a la vez la desnudez precisa de su forma, la composición y el funcionamiento de su máquina, el interior descarnado de su contenido; a pesar de ello (o quizás por ello mismo: porque, al parecer, carece de fantasma) a Sísifo le sigue pesando la esfera con la misma intensidad que el primer día; la esfera de Sísifo, a fin de cuentas, sigue siendo única y la misma. El Sísifo de Jana Sterbak, además, como todos los Sísifos del mundo, a pesar de saberse insuficiente y condenado, prosigue laborioso con su tarea; carece de alma o de espíritu (al menos, esto es lo que afirmaría la ciencia al ver las espaldas de Sísifo) y transporta su trofeo, dependiendo del punto de vista del observador o de la perspectiva de la mirada, con orgullo o de forma mecánica. A pesar de todo, en todo momento, sigue siendo nuestro gran amigo Sísifo. Y es que la repetición de una idea, después de muchas vueltas, se transforma inevitablemente en la repetición de un interrogante obsesivo. ¿Qué hace Sísifo? ¿Quién es Sísifo? ¿Cómo es Sísifo? Para entender a Sísifo, allí donde la materia espejea, algunos escribirán poemas sobre dorados hombros de humanos perseguidos; otros, en cambio, preferirán escribir su historia natural, la secuencia completa y definitiva de su ADN. Porque Sísifo, entre piedra y piedra, entre esfera y esfera, es a la vez observador privilegiado y observado; y a pesar de las herramientas elegidas para su relato o para su comprensión, no ha variado nunca de método, sigue siendo Sísifo en la eterna consumación de su destino. Curiosamente, aunque entendemos que el Sisyphe de Jana Sterbak trata del propio Sísifo, el protagonista de la obra de arte, en este caso, no es el porteador de la esfera sino la esfera misma, la piedra material o mistérica con la que Sísifo entretiene sus horas. En la imagen de Sterbak, el material humano nos da la espalda porque, en el fondo, no pretende revelar nada que nosotros desconozcamos: nosotros mismos somos Sísifo a diario, en cada momento de nuestras vidas. ¿Quién necesitaría entonces verse reflejado como Sísifo? En cambio, recordar la esfera es nuestra obligación humana, inevitable y necesaria. Y de la carga humana a fin de cuentas es de lo que siempre trata el arte verdadero, de las múltiples cargas, esferas o piedras que soportamos a cada instante los humanos. Eso sí, la ciencia nos explicará también qué minerales componen la densidad de la carga, cómo funciona nuestra mente en contacto con la esfera, cómo aliviar nuestro dolor cuando la piedra golpea nuestro tejido. Pero, entre tanto, la carga continuará su antiguo cometido y Sterbak aprovechará para mostrarla detenida, en el centro de una imagen. La imagen no nos desvelará el profundo por qué de la carga porque, a pesar del arte y a pesar de la ciencia, a pesar de las herramientas elegidas para su relato o para su comprensión, la carga, en sí misma, no posee ningún significado: más bien carece de sentido.
29/07/2004 17:40 #. Hay 2 comentarios.


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